Todavía estamos familiarizándonos con la web 2.0 y ya se habla la web 3.0. La evolución en internet es asombrosa. A veces se escapa a la propia capacidad de asimilación de los usuarios. En la 2.0 los usuarios somos los que controlamos la red, la red está en nuestras manos y somos los protagonistas. Los usuarios hemos pasado de navegar y consumir, a participar y compartir. En un futuro, creemos que cercano, diremos adiós a la web 2.0 y daremos la bienvenida a la web 3.0. Qué rápido, ¿no?. Todavía no se ha incorporado el cambio de actitud que implica la web 2.0, cuando ya se habla de web 3.0 como de una realidad inminente que promete transformar no sólo nuestra experiencia web, sino toda nuestra cotidianidad.

Nos encontramos ante la siguiente fase de internet llamada web 3.0 o semántica. Podemos definir la 3.0 como una web extendida, una evolución de la web 2.0, dotada de mayor significado, en la que cualquier usuario de internet podrá encontrar respuesta a sus preguntas de forma más rápida y sencilla gracias a una información mejor definida. Al dotar a la web de más significado y, por lo tanto, de más semántica, se pueden obtener soluciones a problemas habituales en la búsqueda de información mediante la utilización de una infraestructura común, a través de la cual compartir, procesar y transferir información de forma sencilla. Se genera la capacidad de generar búsquedas más precisas e inteligentes. Los contenidos publicados en páginas web, salvo raras excepciones, son difícilmente entendibles por los ordenadores y tienen significado principalmente para las personas. Se trata, pues, de añadir información adicional con una estructura tal que pueda ser entendida por los ordenadores quienes por medio de técnicas de inteligencia artificial serían capaces de emular y mejorar la obtención de conocimiento hasta el momento reservada a las personas. Se trata de dotar de significado a las páginas web, y de ahí el nombre de web semántica. El ejemplo clásico de web semántica sería aquella que permitiría que se formularan consultas como “busco un lugar para pasar las vacaciones con mi mujer y mis dos hijos de 5 y 2 años, que sea cálido y con un presupuesto máximo de 2000 euros”. El sistema devolvería un paquete de vacaciones tan detallado como los que vende una agencia de viajes pero sin la necesidad de que el usuario pase horas y horas localizando ofertas en Internet.

La web 3.0 también será utilizada para describir el camino evolutivo de la red que conduce a la inteligencia artificial. En la Web 3.0, por ejemplo, se producirá una unificación de las comunidades sociales, para lograr que el usuario tenga una sola identidad en internet.

Otro posible camino para la Web 3.0 es la dirección hacia la visión 3D. Esto implicaría la transformación de la Web en una serie de espacios 3D, llevando más lejos el concepto propuesto por Second Life. Se cree que en el futuro la web será una gran alternativa al mundo real, donde se podrá recorrer el planeta a través de ella, sin abandonar el escritorio. Un usuario podrá ver la imagen real de un edificio, cualquier localización u objeto y caminar a lo largo de dicha localización sin ni siquiera moverse de su ordenador. Este tecnología se usa actualmente de manera masiva en juegos, en tours mundiales virtuales, ingeniería geospacial, investigación de alta tecnología on-line, redes, desarrollo de software on-line, telecomunicaciones on-line, compras on-line y redes sociales, todos ellos ejemplos perfectos de la Web 3.0.

Buena parte de lo descrito va a necesitar de una cantidad de tiempo significativa antes de que se traduzca en servicios concretos. Por ello no sería de extrañar que el próximo avance viniera de un lugar completamente distinto: la movilidad. Tras años de infructuosos intentos por conseguir lograr una web móvil, los recientes avances en esta área podrían acelerar la adopción de este tipo de servicios. La web 3.0, también llamada Web omnipresente o pervasive web será una web que estará en todas partes, no sólo en el PC o el teléfono móvil sino en la ropa, joyas, electrodomésticos, automóviles, etc. Un ejemplo sería la web situada en las ventanas de las casas que comprueba el tiempo y a su vez controla el climatización y la apertura y cierre de las persianas. Para que todo esto sea posible , Internet del futuro necesita superar las limitaciones que tiene actualmente y contar con más seguridad, robustez, movilidad, ancho de banda e interactividad.

¿Serán capaces de conseguirlo? Ya empezó a ser realidad.

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Marta López


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